miércoles, 31 de octubre de 2012

Monstruos, monstruos y más monstruos.


Los monstruos invaden Continente LIJ. A los empujones, dando alaridos, asustándolo todo a su paso, exigen su propio espacio. Atemorizados, hemos tenido que apaciguarlos prometiéndoles una entrada en el Blog. Aquí la tienen…



Los monstruos son el nombre que le damos a lo que imaginamos que habita en la oscuridad. Esa oscuridad de la que escapamos en la prehistoria, golpeando rocas de pedernal o frotando ramas, y a la que volvemos cada vez que se corta la luz. Mezcla de diferentes animales, antropomorfizados o directamente salidos de nuestra imaginación, los monstruos nos han acompañado a lo largo de la historia, transformándose para asustarnos mejor. En la actualidad el racionalismo y la luz eléctrica han condenado a los monstruos imaginarios a las habitaciones de los niños, a subsistir en los armarios y a esconderse bajo las camas (recalco: los monstruos imaginarios, los reales campan a sus anchas). Aun así, los monstruos conservan su fuerza simbólica y su poder de aterrorizar. El paso del tiempo no ha mellado sus garras, ni se les han caído los dientes. No es casual que el primer libro álbum moderno haya sido Donde viven los monstruos (Sendak, 1963), a partir de allí, ha corrido mucha agua bajo el puente. Los monstruos han sido edulcorados, saborizados, hollywoodizados, mercantilizados.

Hablar de monstruos también es hablar de la hora de acostarse. La hora en que se termina el día, los niños se pusieron el pijama, fueron al baño, recibieron el beso de las buenas noches, escucharon el cuento, tomaron agua, volvieron a ir al baño y ya no hay nada que hacer para impedir que se apague la luz y quedarse solo en la oscuridad.
Los tres libros que presentamos a continuación se caracterizan por estar narrados desde el punto de vista de los monstruos, de contar sus historias, sus miedos y sus costumbres.


¡A dormir, Monstruos! De Ed Vere. Editorial Juventud

Este libro es muy divertido para los más chicos. Interpelando directamente al lector/oyente, el suspenso se acrecienta a medida que el monstruo se acerca y su hambre va aumentando. Posee un ritmo especial, con mucha oralidad. El final sorprende, alivia el suspense y permite controlar el miedo generado, aunque tiene un pequeño giro final para avisarnos que nunca hay que confiarse, porque al fin y al cabo, un monstruo siempre es un monstruo. Las ilustraciones son suficientemente ambiguas como para participar del juego planteado por el texto. El monstruo es verde y monono, tiene los ojos grandes y parece bueno; pero tiene garras y una boca enorme con algunos dientes (aunque no son filosos). También está todo el tiempo relamiéndose, con la lengua afuera y los pequeños animales se escapan de él. Una pequeña joya que se resuelve con un gran beso de buenas noches.
El dominio de los monstruos se produce mostrándolos como cariñosos, pero también tratando al niño como monstruo. “¡Al fin y al cabo es hora de dormir para todos los monstruos del mundo. Los grandes como él y los pequeños como tú!”

¡Papá! De Phillippe Corentin. Editorial Continente.

Esta es una historia reflejada. Un niño y un pequeño monstruo comparten la cama. Al irse a dormir, el monstruo se asusta del niño y llama a su papá. El papá lo lleva a darle el un beso a la mamá, que está en una fiesta, y lo acuesta. Luego es el turno del niño de asustarse, la historia se repite. Hasta que ambos llegan a la misma conclusión: ya es hora de dormir “y se acabó”. Aquí vemos a los monstruos asustarse de los humanos. Si bien ambos personajes viven lo mismo, la historia hace foco en el pequeño monstruo. Él se despierta primero, se esconde cuando viene la madre del niño y es él quien decide no temer y dormir. Los dibujos tienen un toque ligeramente inquietante. Los adultos humanos, la madre y el padre, están dibujados fuera de perspectiva y con un trazo grueso. Por otro lado, cuando el niño está en la fiesta, solo se ven los pies de las personas, lo cual también es inquietante. 


¡Ñec - Ñec Ris - Ras! Barbara Jean Hikcs y Alexis Deacon. Editorial Juventud

Aquí el protagonista también es un monstruo que no quiere ir a dormir porque escucha un Ñec - Ñec - Ris Ras debajo de la cama. Su hermano se burla de él, pero su abuelo le explica como enfrentarse a los temibles niños. El final encuentra al pequeño monstruo y al niño haciéndose amigos.
¡Ñec - Ñec Ris - Ras! es un libro narrado desde el mundo monstruo, con sus miedos, historias y costumbres. Donde lo que produce miedo no es tanto el otro, niño o monstruo, sino los hermanos mayores. La narración alterna momentos donde predomina el texto y otros donde predomina la ilustración  Estas son fluidas, hechas en lápiz, transmiten una gran sensación de movimiento. Destaca la ilustración a doble página del niño y el pequeño monstruo debajo de la cama. 

 La inversión de roles, la identificación con el conflicto con el hermano mayor, permite a los niños humanizar a los monstruos, lo cual es otra forma de controlarlos. 

Esperamos que les hayan gustado, sino, a la noche, cuando la luz esté apagada. Ellos irán a visitarlos...

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