martes, 12 de junio de 2012

Más allá del gran río. Editorial Juventud


Texto: Armin Beuscher
Ilustración: Cornelia Haas

Existen libros en la LIJ que tratan sobre la muerte, son pequeñas obras maestras que tocan el tema con valor y madurez, cuentos como “No es fácil pequeña ardilla” de Elisa Ramón y Rosa Osuna, “El pato y la muerte” de Wolf Erlbruch o “Como si el ruido pudiera a molestar” de Gustavo Roldán. “Más allá del gran río” se ubica dentro de esta clasificación. La ternura y fortaleza del texto, el tono alegórico que no oculta la realidad pero nos prepara para ella, la belleza de las ilustraciones, tanto de los personajes como de los fondos, todo se conjuga para hacer un libro álbum inolvidable.

Vale la pena realizar un análisis detallado del libro, para ver cómo se conjugan texto e ilustración,  formando capas de sentido de gran belleza y sentimiento.
La tapa nos muestra el abrazo eterno entre la Liebre y el Mapache, apenas separados por un tronco de raíz que se hunde hacia el suelo. En la guarda inicial la Liebre mira un libro y se va pensativa (¿irá a buscar al Mapache?). En la primera doble página la Liebre y el Mapache se miran, el fondo son tonos pasteles en amarillo y verde, sin detalles, algunas hojas los rodean en una suerte de abrazo. La Liebre le dice al Mapache.
 –Tengo que hacer un viaje y no puedo llevarte. Al Pato, al Elefante y al Ratón tampoco.
-¡Oh, no! –dijo el Mapache -.No puedes irte sola. Debemos ir contigo porque tienes que cruzar el gran río y el río es ancho y profundo.

En la segunda página son las flores las que rodean a la Liebre y al Mapache. La Liebre, decidida, nos da la espalda: “este viaje tengo que hacerlo sola. Tu puedes acompañarme hasta la orilla”. El Mapache se gira para mirarnos, “El Mapache se sentía muy raro”, nos dice el texto.


En la tercera está la imagen de la tapa y contratapa, el abrazo de despedida. El tronco de la raíz actúa como frontera, las medias que tapaban las orejas de la Liebre cuelgan de él, son un símbolo del recuerdo de la vida. “estaría bien que les hablaras de mí al Pato, al Elefante y al Ratón” pide la Liebre “… y una lágrima de Liebre se deslizó por su cara”
La siguiente página nos muestra el río, ancho, con dos amarres, se ven hojas flotando, arriba, gotas de agua, como lágrimas. Sin texto, la ilustración delicada pero hermosa, simboliza la muerte.

En la página siguiente el Mapache está solo sentado en una piedra, los tonos verdes y amarillos  dejan paso a los azules, que rodean la sombra del Mapache. “Entró en el agua pero no se hundió. Era como si estuviera sentada en una barca que la llevaba. Pero yo no vi ninguna barca y después la Liebre desapareció” contaría después el Mapache. “Tenía el corazón roto. Se sentó en una piedra y lloró…”


La siguiente página es impresionante, el Mapache sentado mirando hacia la izquierda, recordando, los tonos azules, y la Liebre pintada en lápiz blanco sentada contra su espalda mirándolo. Y es el recuerdo de la Liebre el que da fuerzas al Mapache. “…recordó cómo se animaban mutuamente”


En la siguiente página vuelven los tonos amarillos y verdes, el Mapache está con el Ratón, el Pato y el Elefante. “La Liebre no volverá” les dice, “¿ha muerto” pregunta el Elefante. “-Sí –contestó el Mapache.” Las medias de la Liebre, en una botella, acompañan al Mapache.
Los cuatro van a dar una vuelta en silencio, arriba de cada uno, en lápiz blanco sobre azul, se ven los recuerdos que cada uno tiene de la Liebre.

En la siguiente página, el Elefante tomó su trompeta y comenzó a tocar una canción.
“Tocaron hasta muy tarde y el Mapache incluso bailó”, en esta página los azules rodean el núcleo amarillo y verde de los personajes, representando la reconciliación con la separación.
La anteúltima página muestra a los personajes acostados. Mapache abraza la botella con las medias de la Liebre. “¿Tú crees que la Liebre nos ha oído tocar?” preguntó el Ratón. “Claro que sí” dijo el Mapache. “-Pues entonces tocaremos más a menudo”.

En la última página vemos el gran río amarillo como en un amanecer; en el amarre, la botella, como una despedida y un nuevo comienzo.

El libro no se detiene en la alegoría, el gran río es un símbolo, pero la Liebre ha muerto. Los personajes se enfrentan a ella con entereza, sufren, aman y de ese amor y esos recuerdos sacan fuerzas para seguir, para cantar y ser felices.

Aceptar la muerte como una etapa más de la vida, sin temerla, es quizás el regalo más importante que podemos legarle a un niño, este libro, como los otros mencionados, nos ayuda en este objetivo.




ISBN: 978-84-261-3374-8
Colección Álbumes Ilustrados
32 páginas
Encuadernado en cartoné
Formato: 21,3 x 31 cm

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